Entrevista
Es uno de los paisajistas con más proyección en España. Como director de la empresa Hispania Verde, está detrás de decenas de proyectos urbanísticos y de labores de asesoría a ayuntamientos. Su última “aventura verde” es un jardín efímero que, durante estos tres días, dará la bienvenida a todos aquellos que visiten IFEMA.
Ramón Escobar regresa a IFEMA con un auténtico carnaval para los sentidos. Vista, olfato, tacto y oído se combinan en una fiesta verde, en una aventura de plantas y flores, en un huracán de sensaciones efímeras que durante los próximos tres días hará de las delicias de los visitantes de esta feria.
Por segundo año consecutivo el prestigioso paisajista presenta, en el marco del Salón, un ambicioso jardín interior en el que desplegará las últimas tendencias del sector. Su proyecto será, una vez más, el mejor escaparate de una feria que sigue creciendo.
Pregunta.-Vuelve a repetir la experiencia de la edición anterior…
Respuesta.- Tanto IFEMA como yo quedamos muy contentos con el resultado, y por eso hemos decidido por segunda vez aunar nuestros esfuerzos.
P.- El resultado de esta colaboración es un jardín efímero.
R.- Sí. Se trata de uno de los retos más interesantes a los que se puede enfrentar un paisajista. En tres días se monta, en tres se visita y en tres se desmonta. Para un trabajo como el nuestro, en el que siempre se piensa en el futuro, algo así es todo un desafío.
P.- ¿En qué consiste exactamente este proyecto?
R.- Son dos espacios diferenciados. En el primero he querido mostrar mi visión sobre las consecuencias de los incendios. Así, he buscado los contrastes entre un simulado jardín francés, llamativo por su armonía, con el caos y la devastación que produce el fuego: en el otro he querido dar cabida a las expresiones que ahora definen mi tendencia: contraste de colores, de materiales y de volúmenes.
P.- ¿Y cómo ha logrado estos contrastes?
R.- Quiero sorprender a los visitantes de SAVER con sensaciones contrapuestas: el agua frente a la vegetación, la grava blanca frente a la madera y la propia madera frente a un césped con un cierto movimiento.
P.- Se trata, en definitiva, de huir de la jardinería convencional. ¿No es así?
R.- La expresión jardinería convencional me resulta complicada de asimilar. Intento exprimir al máximo los espacios que dejan en mis manos los clientes y, sobre todo, huir de lo establecido.
P.- ¿Cuál es el paso a paso en el proceso de dar a luz un proyecto?
R.- Hay dos fases fundamentales. Lo primero es tener claro lo que mi cliente espera de su jardín, conocer sus necesidades… Una vez recopilados todos los datos, llega el momento de la creación en el estudio. La clave está en seducir al dueño, pues una vez que el jardín está terminado es a él a quien le va a tocar mantenerlo y cuidarlo.
P.- ¿Cómo se explica este afán por innovar que se está viviendo en este sector? ¿Quizá se debe a que cada vez es más difícil sorprender?
R.- Podría decirse que está todo inventado, pero no es así. La incorporación de nuevos materiales es un aliciente a la hora de pensar en nuevos jardines. También es de gran ayuda la aparición constante de nuevas plantas o la posibilidad, impensable hace algunos años, de crear piscinas con agua rebosante hasta el borde.
P.- ¿Cómo se pone al día un paisajista?
R.- Como en cualquier otra profesión, innovar es siempre difícil. Para ello hay que estar siempre pendiente de los nuevos materiales que ofrece el mercado, tener curiosidad natural y estar abierto a los cambios que se producen tanto en la tecnología como en nuestra vida cotidiana.
P.- Un ejemplo
R.- Pues es distinto diseñar un jardín público en una zona de nueva construcción donde los futuros habitantes serán en su mayoría gente joven y niños que, por ejemplo, hacerlo en un casco antiguo. Hay que conocer las diferentes necesidades de un lugar y otro, y los materiales más adecuados para estas necesidades.
P.- Entonces hay más técnicas de lo que puede parecer en un principio…
R.- La técnica es importante, pero sólo para llevar a cabo la inspiración. Lo más importante de nuestro trabajo es la sensibilidad, la armonía y la tranquilidad.
P.- ¿ No se aleja esto de la arquitectura, la supuesta hermana mayor del paisajismo?
R.- Aunque es bellísima, la arquitectura carece de algo que es prioritario y predominante en el paisajismo: vida. En un mismo jardín, mis creaciones evolucionan de año en año, y podemos encontrar formas y coloridos totalmente distintos a los de la temporada anterior.
P.- ¿Tan variable e imprevisible es su profesión?
R.- Un pintor termina un lienzo y ya está. Un escritor pone fin a su novela y aquí concluye su trabajo. Por el contrario, la labor del paisajista se basa en el tiempo: nuestra obra crece, se mueve y evoluciona. Y, además hay muchos más sentidos que intervienen a la hora de apreciar un jardín: el tacto, el olfato, el oído y, por supuesto la vista. Por todo esto, yo denomino al paisajismo como el nuevo arte.
Por Javier Cid.
Septiembre 2006. © Periódico 2El Mundo"
JUEVES 28 DE SEPTIEMBRE DEL 2006
ENTREVISTA PERIODICO EL MUNDO, POR JAVIER CID |